Sector automotriz ajusta estrategia de electrificación y relocalización
La industria automotriz mexicana entró a una etapa crítica de transformación estructural marcada por la electrificación, la digitalización industrial y la reconfiguración global de las cadenas de suministro. En ese contexto, Auto Hub México 2025 reunió en la Secretaría de Economía a armadoras, Tier 1, Tier 2, centros de investigación y autoridades federales para revisar capacidades, riesgos y oportunidades del sector en la próxima década.
El evento —organizado por el Clúster Automotriz Metropolitano— tuvo como objetivo acelerar la integración de proveedores nacionales, fortalecer procesos de calidad y responder a las presiones regulatorias que ya se sienten en Norteamérica. La región enfrenta nuevas exigencias derivadas del T-MEC, la descarbonización global y la demanda creciente de componentes electrónicos y sistemas avanzados para vehículos.

Hacia una reconfiguración regional
“El encuentro ocurre en una de las regiones económicas más importantes del país y llega en un momento en el que debemos anticiparnos a los cambios globales”, afirmó Elisa Crespo, presidenta del Clúster Automotriz Metropolitano, y subrayó que la zona centro del país —conformada por Ciudad de México, Estado de México e Hidalgo— concentra manufactura estratégica, infraestructura logística y capacidades técnicas que permiten absorber parte del crecimiento asociado al nearshoring.

“Estamos viendo inversiones en autopartes, metalmecánica, electrónica automotriz y servicios especializados. Pero para competir necesitamos mayor integración, estándares más altos y una coordinación más estrecha entre empresas, sector público y academia”.
La presidenta insistió en que la relocalización no es automática y que la ventana de oportunidad podría cerrarse si el país no resuelve retos estructurales como disponibilidad energética, capacitación técnica y certidumbre regulatoria. “El nearshoring es real, pero también lo es la competencia. México debe actuar con velocidad”.

Exigencias de la nueva manufactura automotriz
El sector enfrenta exigencias crecientes en trazabilidad, digitalización de procesos, reducción de emisiones y cumplimiento de auditorías internacionales. Para fabricantes y Tier 1, la presión por diversificar proveedores y elevar contenido regional es cada vez mayor.
Alexander Firsching, presidente de Bosch México y uno de los principales referentes de manufactura avanzada en el país, enfatizó que la cadena de suministro se encuentra en un punto de inflexión. “La electromovilidad exige capacidades distintas. La educación técnica y la digitalización deben avanzar a la misma velocidad que la transformación del sector”.

Firsching detalló que muchas pequeñas y medianas empresas mexicanas aún enfrentan brechas en certificaciones, control estadístico de procesos, automatización y consistencia en pruebas de calidad. “La integración local no depende solo de costos, sino de confiabilidad. La competitividad se construye con procesos robustos y repetibles”.
Un sector que mantiene ritmo, pero enfrenta presiones
En representación del Gobierno federal, Ismael Ortiz, titular de la Unidad de Inteligencia Económica Global, contextualizó el desempeño reciente del sector. De acuerdo con cifras de la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA), México produjo 3.9 millones de vehículos ligeros en 2024, un crecimiento anual de 5.6%, mientras que las exportaciones superaron 3.4 millones de unidades.
“México se mantiene como un actor automotriz relevante en Norteamérica y en el mundo. Pero si queremos avanzar en integración y valor agregado, necesitamos fortalecer la proveeduría local y lograr que más empresas compitan bajo estándares globales. Las mesas de negocio permiten identificar proveedores capaces de participar en proyectos de mayor complejidad”.
Las nuevas reglas del comercio
El conversatorio del evento reveló que la industria encara simultáneamente tres grandes transiciones:
1. Transición tecnológica: la electrificación incrementará la demanda de baterías, electrónica, semiconductores, sistemas térmicos, conexiones de alta tensión y materiales ligeros.
2. Transición regulatoria: el T-MEC impone mayores niveles de contenido regional y trazabilidad; además, las exigencias ambientales aumentarán en Estados Unidos y Canadá durante la próxima década.
3. Transición laboral: el sector demanda perfiles híbridos capaces de operar entornos digitalizados, interpretar datos, manejar sistemas robotizados y participar en procesos de calidad avanzados.
Representantes de Tier 1 y Tier 2 como JSP México y Dynacast señalaron que estas transiciones requieren inversión sostenida en tecnología, desarrollo de talento, ingeniería aplicada y certificaciones internacionales.
“Si queremos que más proveedores mexicanos participen en proyectos de alta complejidad, necesitamos mecanismos para facilitar acceso tecnológico. No se trata solo de comprar maquinaria, sino de desarrollar capacidades”, señaló Ramiro Escobedo, director general de JSP México.
Aunque México ha logrado atraer inversiones derivadas del nearshoring, directivos de empresas alertaron sobre tres riesgos que podrían frenar el impulso:
• Insuficiencia energética en ciertas regiones industriales.
• Escasez de perfiles técnicos para manufactura avanzada y electromovilidad.
• Falta de escalabilidad en proveedores locales, que aún enfrentan limitantes en automatización, capitalización y certificaciones.
“El nearshoring no garantiza contenido local. Si no resolvemos capacidades técnicas y regulatorias, los proyectos se quedarán en grandes ensambladoras importando la mayor parte de sus componentes”, advirtió Elisa Crespo.
Una agenda que busca “alinear al ecosistema”
Auto Hub México 2025 re realizarán más de un centenar de interacciones entre empresas, academia y gobierno. El objetivo es “alinear al ecosistema” para que la industria automotriz mexicana pueda competir en un entorno global altamente tecnificado.
“La coordinación debe ser permanente. No basta con reaccionar; debemos construir una agenda de largo plazo. La industria automotriz mexicana tiene el talento y la posición geográfica, pero necesita impulsar la innovación, la certificación y la estandarización”, afirmó Firsching.
Ortiz sintetizó el espíritu del encuentro al señalar: “Las decisiones que se tomen hoy definirán el papel de México en la electromovilidad global durante la próxima década”.
