Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec de Mty lleva el talento mexicano a la movilidad
●Por primera vez, la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey participó en el Indy Autonomous Challenge como parte de PoliMOVE-TEC, en colaboración con MSU y LTU, un equipo conformado junto con Politecnico di Milano, Michigan State University y Lawrence Technological University.
●El equipo obtuvo el segundo lugar en la competencia Time Trial y el tercer lugar en Head-to-Head en Laguna Seca, California.
●La participación puso a prueba tecnologías de percepción, planeación y control en un vehículo autónomo de alto rendimiento, como parte de la investigación aplicada en movilidad autónoma.
La Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey participó por primera vez en el Indy Autonomous Challenge como parte de PoliMOVE-TEC, en colaboración con MSU y LTU, un equipo conformado junto con Politecnico di Milano, Michigan State University y Lawrence Technological University.
En esta edición, el equipo obtuvo el segundo lugar en la competencia Time Trial y el tercer lugar en Head-to-Head en Laguna Seca, California, en un evento internacional que reúne a equipos universitarios para desarrollar y validar sistemas de conducción autónoma de alto rendimiento.
Más allá de los resultados, la participación permitió a la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tec integrarse a un ecosistema internacional enfocado en inteligencia artificial, robótica, control y movilidad autónoma. Ocho equipos universitarios participaron en esta edición, incluidos aquellos vinculados con instituciones como UC Berkeley, Carnegie Mellon, Caltech, Purdue y KAIST, junto con PoliMOVE-TEC. El reto consistió en desarrollar conductores de IA capaces de operar vehículos AV-24 completamente autónomos bajo condiciones cercanas a los límites de desempeño.
Para ello, los equipos probaron sistemas de percepción, planeación de trayectorias y control de la dinámica vehicular en un Dallara AV-24, un vehículo de alto rendimiento equipado con sensores LiDAR, cámaras y algoritmos especializados.
A diferencia de un vehículo autónomo diseñado para operar en una ciudad, este monoplaza lleva estas tecnologías al límite, lo que permite a los investigadores estudiar cómo los sistemas autónomos perciben, toman decisiones y actúan a altas velocidades.
“La pista nos permite llevar la tecnología autónoma a condiciones que difícilmente podemos reproducir en una calle. Cuando un vehículo opera a alta velocidad, cada milisegundo cuenta: tiene que percibir, decidir y actuar de manera confiable.
Llevar estos sistemas al límite nos permite entenderlos mejor y generar conocimiento que después puede contribuir al desarrollo de vehículos y sistemas de movilidad más seguros”, explica Jorge Lozoya, líder del grupo de investigación en movilidad y de BloomDrive Intelligence, iniciativa de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey.
En este contexto, la velocidad se convierte en una herramienta de investigación. Las condiciones competitivas permiten identificar límites, validar comportamientos y estudiar cómo responden estos sistemas ante escenarios de aceleración, frenado y toma de decisiones. El conocimiento generado puede contribuir al desarrollo de sistemas avanzados de asistencia al conductor (ADAS) y de tecnologías con potencial de aplicación en automóviles, transporte público, logística y robótica.
La experiencia también proporciona un entorno de formación para investigadores, ingenieros e ingenieras y estudiantes, quienes trabajan en conjunto en el diseño, integración y prueba de estos sistemas. Para los estudiantes, esto implica resolver problemas que van más allá del aula y enfrentarse a pruebas en las que la precisión, la seguridad y la velocidad pueden medirse frente a otros equipos internacionales.
“Trabajar en el IAC me ayudó a entender que la seguridad de un vehículo autónomo no depende de un solo algoritmo, sino de que la percepción, la planeación, el control y la integración funcionen en conjunto como un sistema completo y en tiempo real. En la pista, cada prueba convierte la teoría en decisiones de ingeniería que deben ser medibles, repetibles y confiables”, señala Ismael Vidal, estudiante de doctorado de la Escuela de Ingeniería y Ciencias del Tecnológico de Monterrey.

Esta participación se suma a la estrategia de EIC de llevar la investigación y la ingeniería a escenarios del mundo real. Su antecedente directo fue la Carrera Panamericana 2025, donde la Escuela integró capacidades de ingeniería, análisis de datos y sistemas inteligentes en condiciones reales. Actualmente, el Tecnológico de Monterrey ocupa el puesto #48 en el QS World University Rankings by Subject para Ingeniería, lo que la convierte en la única escuela latinoamericana dentro del top 50 global en esta disciplina; un contexto que refuerza su compromiso con la investigación aplicada y la colaboración internacional.
La colaboración con Politecnico di Milano continuará durante 2026 a través de proyectos vinculados con la Carrera Panamericana, ampliando los esfuerzos de validación a otros escenarios de movilidad. Para BloomDrive Intelligence, esta alianza conecta la investigación, el desarrollo de talento y las plataformas experimentales para estudiar tecnologías de conducción autónoma bajo diferentes condiciones de operación.

La participación en Laguna Seca representa una oportunidad para que el talento formado en el Tecnológico de Monterrey se integre a proyectos internacionales, trabaje con tecnologías de frontera y convierta la ingeniería y la investigación en conocimiento aplicable a desafíos reales de movilidad.
El reto de la autonomía no consiste simplemente en lograr que un vehículo se mueva sin un conductor, sino en permitirle percibir, decidir y actuar de manera confiable cuando cada fracción de segundo importa.
