El auto eléctrico transforma la movilidad
- En México, las ventas de vehículos eléctricos se triplicaron en 2025 y superaron 7% de las ventas de vehículos nuevos, de acuerdo con la Agencia Internacional de Energía.
- La electrificación no solo cambia la forma de impulsar un vehículo: también plantea nuevos retos para gestionar el calor, proteger la electrónica, reducir peso y controlar ruido y vibraciones.
Cuando se habla de un vehículo eléctrico, la conversación suele girar alrededor de lo más evidente: la batería, la autonomía o la infraestructura de recarga.
Pero una parte importante de su evolución ocurre lejos de la vista, debajo de la carrocería, alrededor de sus sistemas electrónicos y hasta en el interior. Ahí, los materiales ayudan a gestionar el calor, proteger componentes, reducir peso, controlar vibraciones y hacer más confortable la experiencia a bordo.
Y su relevancia crece conforme la movilidad eléctrica gana terreno. De acuerdo con la Agencia Internacional de Energía (IEA), más de 20 millones de vehículos eléctricos se vendieron globalmente en 2025, lo que significa que uno de cada cuatro vehículos nuevos vendidos en el mundo fue eléctrico.
Para 2026, el organismo estima que las ventas alcanzarán alrededor de 23 millones de unidades. El progreso plantea un reto para la industria: electrificar un vehículo va más allá que cambiar la fuente de energía, también conlleva repensar los materiales con los que está construido.
México también forma parte de esta aceleración. En 2025, las ventas de vehículos eléctricos se triplicaron y superaron 7% de las ventas de vehículos nuevos en el país, frente a alrededor de 2% en 2024.

El crecimiento del mercado trae consigo una transformación que va mucho más allá de sustituir un motor de combustión por uno eléctrico. También obliga a repensar cómo se construye un vehículo y qué se necesita para que baterías, electrónica, estructuras e interiores respondan a nuevas exigencias de desempeño y eficiencia.
El calor es uno de esos desafíos que rara vez son visibles para quien conduce. Baterías y componentes electrónicos necesitan trabajar dentro de determinados rangos de temperatura y mantenerse protegidos frente a factores como humedad y vibraciones. Por ello, materiales capaces de conducir y disipar el calor, sellar o aislar componentes adquieren un papel cada vez más relevante en el diseño de estos sistemas.
Es en este terreno donde la ciencia de materiales forma parte de la transformación de la movilidad. A través de MobilityScience™, Dow trabaja junto con fabricantes y proveedores de la industria automotriz para desarrollar materiales destinados a resolver retos que van desde la gestión térmica y la protección de componentes electrónicos hasta la reducción de peso y el confort dentro del vehículo.
Algunos de estos retos se llevan incluso fuera de los laboratorios tradicionales. Como socio oficial de ciencia de materiales de Jaguar TCS Racing, Dow utiliza la Fórmula E como un entorno de prueba de alta exigencia, donde ingenieros de ambas organizaciones trabajan en áreas como gestión térmica, adhesión y control de interferencia electromagnética.

La pista no replica las condiciones de la conducción cotidiana, pero sí permite observar cómo responden materiales y sistemas cuando un vehículo de carreras eléctrico opera bajo exigencias extremas. Los aprendizajes obtenidos en ese entorno pueden contribuir a perfeccionar soluciones con potencial para la movilidad de calle.
Así, parte de la innovación que ocurre a velocidades de competencia termina generando conocimiento sobre problemas que también enfrenta un vehículo eléctrico fuera del circuito.
La electrificación también cambia algo mucho más cotidiano: lo que se escucha dentro del vehículo. Sin el sonido constante de un motor de combustión, el ruido del rodamiento, el viento y ciertas vibraciones pueden hacerse más perceptibles.
Materiales como espumas de poliuretano y elastómeros pueden ayudar a absorber sonido y amortiguar vibraciones, contribuyendo a una experiencia más silenciosa y confortable.
El peso plantea otra ecuación. Las baterías añaden masa al vehículo, por lo que encontrar oportunidades para aligerar otras partes puede favorecer un uso más eficiente de la energía. Plásticos, materiales compuestos y espumas de poliuretano, entre otras alternativas, permiten explorar diseños más ligeros sin dejar de responder a las exigencias de cada aplicación.
En el Día Mundial del Vehículo Eléctrico, la transición hacia esta forma de movilidad suele medirse en kilómetros de autonomía, tiempos de recarga o capacidad de las baterías. Pero también se construye a partir de innovaciones mucho menos visibles.
Detrás de cada batería, sistema electrónico o interior existe una combinación de materiales que ayuda a gestionar la temperatura, proteger componentes, controlar ruido y vibraciones o reducir peso.
Muchos de ellos nunca serán visibles para quien conduce, pero sus beneficios sí pueden formar parte de la experiencia: mayor eficiencia, seguridad, durabilidad y confort. A través de la ciencia de los materiales Dow aporta soluciones para enfrentar los desafíos de la electrificación y contribuir a una movilidad eléctrica más eficiente, sostenible y centrada en las personas.

