Ford lleva sus motores V8 al límite en el Mustang y F-150
Los motores de competencia Ford V8 de 5.0 litros fueron sometidos a condiciones extremas que ningún vehículo de producción enfrentaría, lo que permitió identificar oportunidades para reforzar componentes como el sistema de distribución y mejorar su desempeño bajo condiciones de alta exigencia. Los ingenieros perfeccionaron el diseño en la pista y trasladaron esas mejoras al motor Coyote V8 de 5.0 litros de producción.
Este es solo un ejemplo de cómo Ford aplica los aprendizajes obtenidos en las pruebas de competencia a los vehículos que los clientes utilizan para transportar cargas pesadas, hacer las compras del supermercado o emprender viajes por carretera.
El objetivo es llevar los trenes motrices al límite. Este sistema, integrado por el motor y la transmisión que genera y transmite la potencia a las ruedas, se somete a las condiciones más exigentes para perfeccionarlo antes de que llegue a manos de los clientes.
«Esto requiere que cambiemos nuestra manera de entender las fallas. Ahora celebramos las fallas que ocurren durante nuestras pruebas internas», afirmó Charles Poon, vicepresidente de Ingeniería de Hardware y Software para Vehículos de Ford, junto con el equipo de Ingeniería de Tren Motriz.

Este proceso de desarrollo depende del compromiso de dos grupos clave de colaboradores de Ford. Por un lado, están los ingenieros de Ford Racing y los equipos de pits, que trabajan día y noche analizando datos de telemetría en tiempo real mientras los motores soportan horas de aceleración a máxima potencia, temperaturas extremas y vibraciones severas.
Por otro lado, se encuentran los ingenieros de Desarrollo de Producto de Ford, quienes colaboran con los equipos de competencia para transformar los hallazgos obtenidos del análisis de datos en mejoras de diseño.“Cuantos más problemas identifiquemos durante las pruebas, menor será la probabilidad de que nuestros clientes los experimenten”, dijo Charles Poon.

Los motores que son llevados a su límite absoluto, tanto en la pista como en el laboratorio, regresan a instalaciones, como la planta de motores de Essex, donde mecánicos especializados los desmontan diariamente para identificar posibles puntos de mejora.
Esas áreas de oportunidad se convierten en mejoras para el producto, y no únicamente en correcciones, como ocurrió con la actualización del sistema de distribución.Sin la experiencia obtenida en las competencias, es posible que Ford no hubiera desarrollado esta innovación para sus vehículos de producción. Hoy disfrutan los beneficios aquellas personas que remolcan cargas pesadas en una pickup Ford F-150, recorren la carretera en un Mustang GT o buscan mejorar sus tiempos en pista con un Ford Mustang Dark Horse.

«En última instancia, las pruebas no consisten únicamente en encontrar nuevos defectos. Se trata de validar nuestra ingeniería», señaló Poon. «Cuando ocurre una falla, nuestro objetivo es predecir con precisión qué componente fallará y en qué momento. Esa capacidad de predicción es la forma en que demostramos que nuestros modelos de ingeniería reflejan fielmente las condiciones del mundo real».
Al igual que ocurre con todos los trenes motrices de Ford, la búsqueda de nuevas oportunidades para seguir mejorando motores y transmisiones continúa.
